Hubo una vez cierta villa
de nombre llamada sigo
que mas que sigo persigo
y mas que villa, humilla,
(el porque yo se lo digo)
Allí campaban "señores"
de esos de alto copete
con aires de bienhechores,
había que rendir honores
y en verdad eran zoquetes.
Mas cierto día, llego un ciego,
y sacando una cuartilla
con una bonita quintilla,
quedo con desasosiego
a la gente de la villa.
Proclamaba libertades,
pero las huestes ceñudas
y para que no hubiera dudas,
del ciego hicieron mitades,
y a las cuartillas menudas.
14 - 7 – 2011
Antonio Ramirez
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